Mafe & Javier

Esta historia de amor también se gestó en un ambiente laboral. Mafe, una hermosa paisa oriunda de Medellín y Javier, un caballero de Bogotá. Fue muy especial poder acompañar su boda que se celebró en la Hacienda Fizebad, este lugar fundado en 1825 y que se ha centrado en conservar toda esa cultura paisa desde sus edificaciones hasta los servicios que se pueden encontrar.

Nos encontramos primero con Javier en su habitación de acuerdo a lo que habíamos acordado para hacer su sesión fotográfica y su rostro reflejaba una alegría que, a pesar de su seriedad, no podía ocultar por completo. Tanto fue así que en reuniones previas nos habían advertido que las fotos no eran lo suyo. Sin embargo, el resultado refleja ese tono serio pero elegante que inspira el novio de este día.

En el caso de la novia, se notaba un poquito más el descontrol, la euforia, la alegría y el matojo de emociones que cargaba el ambiente. Además de esto, eran sensaciones que se transmitían con la gran cantidad de personas que la acompañaban. Desde sus abuelos, tíos, primos y amigos hacían sentir en este día el calor de un hogar que se preparaba para un gran suceso en la vida de estas dos personas.

El momento se acercaba y ya la novia había derramado algunas lágrimas cuando se abrazó con su queridísima abuelita. La carroza ya la esperaba para llevarla hasta la pequeña capilla que se dispone para la celebración en el lugar.

Paso a paso, la novia se acercaba a la iglesia mientras los últimos invitados se acomodaban para ser testigos de la bendición de la unión de Mafe y Javier.

En el altar, dos fotografías, dispuestas por los novios, eran testigos de amores que ya no están en este plano terrenal pero que viven en el corazón de cada uno de los presentes. Memorias que estuvieron en primera fila mientras un beso y un par de anillos sellaron un compromiso de estar ahí el uno para el otro.

La carga de tanta ansiedad y espera desemboca en el final de este día en grandes emociones, desde las palabras de una hermana que venía desde países lejanos hasta compañeros y amigos de trabajo que cruzaron fronteras para vivir un momento, un gran momento de plena alegría.

Y así… este día de Mafe y Javier, perduran en las fotos de OE Fotografía.